¿Si Suba es la localidad con más colegios, por qué no es la localidad educada?

¿Si en Suba está uno de los 50 mejores profesores del mundo, por qué no todos los colegios aprovechan su metodología?

¿Si en Suba hay una fundación que usa las artes marciales para fortalecer el carácter de los jóvenes, por qué está solamente en tres colegios?

Cuando se utiliza la palabra «ecosistema» para referirse a sistemas sociales, como el de la educación, debemos reconocer que los ecosistemas naturales se hacen fuerte si hay mayor diversidad de actores y mayor diversidad de elementos del ambiente. ¿Pero si es ecosistema de educación de Suba es tan diverso como se identificó en la investigación, por qué no es un ecosistema fuerte?

Lo que sucede es que un ecosistema no se hace fuerte solamente por la diversidad de sus actores sino también por las conexiones entre estos.

Esto nos lleva a pensar que tenemos un ecosistema diverso pero desconectado.

Si tenemos un pre-icfes comunitario, entregado por el colectivo Chipacuy ¿por qué no lo toman todos? ¿es un tema de recursos? ¿es un tema de comunicación? ¿es un tema de apoyo institucional? ¿son tanto estos como otros problemas?

Casos como los mencionados anteriormente no responden a iniciativas aisladas, pues se pueden mencionar tesoros de la localidad en muchas otras dimensiones: el colegio filarmónico Simón Bolivar, la iniciativa de los medios comunitarios alternativos para apoyar la educación, los negocios de barrio que prestan servicios de conexión de internet o la iniciativa para generar inclusión de personas con discapacidad auditiva a la educación son sólo algunos.

Surgen muchas preguntas al respecto, como:

¿Cuántos tesoros más encontramos en Suba?

¿A qué se dedican?

¿Por qué no se han masificado?

¿Quiénes están detrás de esos tesoros?

¿Cómo podemos hacer que haya muchos más?

Michel Bloomberg, uno de los personajes más ricos del mundo, pero a la vez uno de los filántropos más activos dice «Lo que no se mide no se puede gestionar». ¿Cómo podemos tener esa imagen clara para aprovechar todas esas iniciativas?

Por otra parte, si bien la cantidad de tesoros es interesante, también llama la atención el enfoque que tienen esas experiencias, pues no sólo se limitan a los procesos de enseñanza tradicional, sino que trascienden hacia una nueva educación, una educación para el siglo XXI, en donde no sólo se requiere del conocimiento teórico, ni sólo el conocimiento en tecnologías digitales, sino que también se requieren de habilidades como la creatividad, la colaboración, la capacidad de experimentar o el liderazgo como algunas de las más reconocidas en el momento.

De esta forma, como resultado de esta investigación se identifican los siguientes retos.

LLAMADOS A LA ACCIÓN

 

¿Cuál es el panorama completo de los tesoros de la educación en Suba?

¿Cómo lograr articular esos tesoros con la educación oficial?

¿Cómo lograr que esos tesoros se repliquen y masifiquen en la localidad?

¿Cómo estimular que surjan nuevos tesoros en la Localidad?

¿Cuáles son los enfoques educativos que aún hace falta incorporar en la localidad?